Henri Matisse – Elementos morfológicos
Sin lugar a duda el elemento morfológico por excelencia de Matisse es el color, tiene un claro predominio del color frente a la línea ya que son composiciones creadas en base él. Son colores puros, muy exagerados, con yuxtaposiciones muy estridentes y contrastes cromáticos violentos. Además es un uso arbitrario del mismo, es totalmente subjetivo, se desliga del objeto. Son colores planos, sin gradación tonal, a veces delimitados por grueso contorno negro. Abandona la perspectiva, el volumen y la clásica valoración de la luz. Sus formas son elementales y sinuosas en la mayoría de sus obras, además el análisis de ellas resulta muy sencillo ya que no son objetivo del autor. La textura no es tampoco uno de sus objetivos pero también es importante ya que su pincelada es impetuosa, marcada y rugosa.

En esta obra su manera de tratar el tono es muy característica. El rostro de esta mujer, que resulta ser la esposa del autor, está dividido en dos partes por una gruesa raya verde que le da nombre al cuadro; así el lado izquierdo queda representado en sombra gracias al cambio de tonalidad, con colores de una gama más fría, respecto al otro lado, más rosado y más cálido. Es gracias a este recurso que el espectador percibe que el rostro está levemente girado.

A rasgos generales la alta saturación de la gama cromática en esta obra ya evoca lo que el autor nos quiere transmitir, alegría. Esa alegría destaca por el uso del amarillo como fondo que le da vitalidad, por los toques rojos que enfatizan el sexo pasional que también vemos en las figuras desnudas, por los verdes calmates y los rosas que agudizan el claro carácter romántico de la pintura.

Para hablar más allá del color y de su importancia escojo esta obra por su característico uso se la linea: negra, muy gruesa, sinuosa y ondulante, que evoca una gran sensualidad, enfatizada por el color rojo de lo que parece una cama o diván.
Aún así para Matisse nunca fue nada más importante que el color y lo que se puede transmitir con él. Decía “Cuando pongo verde, no es hierba; cuando pongo azul, no es cielo” los colores eran lo que el mismo sentía y lo que quería hacer sentir al espectador.